¡Ojalá no existieran los números!

Los números vivían en una isla llamada Vocal, donde también habitaban las letras. Las letras odiaban a los números, porque, como eran muy avariciosos, tenían tomados dos libros, el de "Cono" y el de "Mates"; pero los números empezaron a ocupar también el de Lengua. Y claro, las letras dijeron: "¡No me "mates"! Hasta aquí hemos llegado". Así que firmaron un pacto: los números se quedarían en el libro de "Mates" y las letras el de Lengua, y ni unos ni otras ocuparían más libros. 

Sin embargo, después de una semana, las letras, incumpliendo lo pactado, hicieron una expedición por el libro de "Cono" y se encontraron con un número. ¡La guerra fue inevitable! 


El rey de los números era un emperador romano, llamado simplemente C (100 para los amigos). Las letras estaban gobernadas por su reina, la primera de todas, siempre en cabeza, la A. A pesar de combatir durante C años, al final tuvieron que llegar a un acuerdo: los números seguirían ocupando el libro de "Mates", pero ayudados por las letras; estas siguieron mayoritariamente en su tierra, el libro de Lengua, pero admitieron que algunos números (disfrazados de páginas y capítulos, cardinales y ordinales) habitaran entre ellas. El libro de "Cono" se lo repartieron casi por igual. Así es como no se volvieron a molestar. ¡Qué importante es llevarse bien y colaborar!

Texto e ilustración: Rober


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